La piel es el órgano más extenso del cuerpo humano, cumple varias funciones imprescindibles. Algunas de las principales son el mantenimiento de la temperatura corporal, la protección frente a agresores externos y el sentido del tacto.
Por la relevancia que tiene la piel para las funciones corporales debemos saber como cuidarla. Al ser una superficie permanentemente expuesta al entorno implementar algunos cuidados permite mantenerla de forma óptima para que luzca espléndida.
La piel puede perder gran cantidad de agua, haciendo que la misma se deshidrate. Veremos que la piel ha perdido su laxitud natural y se nota seca al tacto. Para evitar una piel deshidratada debe usarse una crema hidratante al menos 2 veces a la semana, especialmente en aquellos sectores más delicados como los pliegues, manos, pies y rostro. Es recomendable utilizar cremas hidratantes sin perfumes y con la menor cantidad de sustancias agregadas, para disminuir al mínimo la posibilidad de reacciones alérgicas de nuestro cuerpo.
Para mantener una buena hidratación de la piel es necesario consumir al menos 2 litros de líquidos al día. De esta forma, el cuerpo contará con abundante agua para poder mantenerse bien hidratado. En caso de que el nivel de agua sea elevado simplemente se eliminará con la orina.
Las manos son un sector que está muy expuesto a productos químicos de limpieza, jabones y detergentes. En este sentido para las tareas que impliquen utilizar estos productos por largos periodos de tiempo es recomendable utilizar guantes protectores que eviten el contacto directo de las sustancias irritantes con la piel de las manos.
Una piel cuidada nos previene de posibles infecciones, nos hace lucir más jóvenes y radiantes.




